Tienda en línea
Catálogo con recetas, fotos y opciones, listo para levantar el pedido.
Desarrollo del sistema de gestión de clientes, pedidos y tienda en línea de una pastelería artesanal de Puerto Vallarta, con un club de lealtad construido alrededor del cumpleaños. En una pastelería, la fecha del cliente no es un dato de marketing: es la razón por la que compra. El sistema convierte esa fecha en un motivo recurrente para volver.
Pavlova ya vendía: pasteles por encargo, entregas en Puerto Vallarta y Riviera Nayarit, y un catálogo de recetas que se hornean el día que se necesitan. Todo eso ocurría en mensajes. Cotizar el mismo pastel veinte veces al día, confirmar sabores y fechas por chat, anotar el pedido en una libreta y perder por completo el rastro del cliente en cuanto recogía su caja. Y con ello se perdía lo más valioso del negocio: saber quién había comprado, qué le gustó y —sobre todo— cuándo cumple años.
Una tienda en línea con el catálogo real, un sistema que ordena los pedidos y los clientes, y un club que usa el cumpleaños como motor de recompra.
Catálogo con recetas, fotos y opciones, listo para levantar el pedido.
Cada encargo con su fecha de entrega, su sabor y sus detalles, en un solo lugar.
Quién compró, qué compró y cuándo cumple años: la base de la recompra.
Suscriptores, puntos y beneficios de cumpleaños que traen al cliente de vuelta.
Porque en una pastelería es el momento de compra por definición. Un programa de puntos genérico premia al que ya venía; guardar la fecha de cumpleaños te deja aparecer justo cuando la persona sí va a comprar un pastel, con un motivo que se siente atención y no publicidad.
No, los ordena. El cliente elige y arma su pedido en el sitio, donde el catálogo, las opciones y las fechas ya están claros, y el cierre puede seguir siendo por WhatsApp. Se conserva la cercanía y se elimina el trabajo de cotizar lo mismo veinte veces.
Sí. Cualquier negocio que venda producto hecho por pedido y con fecha —repostería, catering, floristería, comida preparada— tiene el mismo problema de catálogo, cupo por día y clientes que no quedan registrados. La estructura se adapta.
Menos de lo que parece: el catálogo real, una decisión clara sobre qué beneficios das y un lugar donde guardar al suscriptor con su fecha. Lo difícil no es la tecnología, es definir un beneficio que de verdad valga la pena para el cliente.
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